miércoles, 29 de febrero de 2012

Esperando....


Junto a la ventana abierta,
Miraba el sol ocultándose
Que de oro teñía la ciudad
Su luz caía como sangre,
Moribundo,
el astro se hundía en la oscuridad.

Y llegó la noche
Tranquila y calma como la mar
Igual de profunda y abismal.
Sentía el frío,
La ventana abierta
La cortina bailando sin parar
Y yo miraba
Por la ventana
La noche
La nada
Y me preguntaba
¿dónde habrá ido el sol a descansar?

Ya la luna con tímidos rayos
Dejaba la ciudad acariciar,
Ya alguna furtiva estrella
Asomaba en la celeste oscuridad
Y yo sentía el frío
Inmóvil,
Perdido en una melancólica soledad.
La ventana estaba abierta
Y yo nadaba en el oscuro mar.

Miraba ¡oh si! Miraba sin ver nada
Perdida mi alma en el más allá
Y mi cuerpo esperando
En la fría oscuridad
Esperando
¡Esperando verte regresar!

Al fin mis párpados cedieron
Y mi cuerpo también fue a descansar
Mas dejé la ventana abierta
Para que por ella pudieras pasar.

Enrique Rull Suárez

viernes, 24 de febrero de 2012

Dormido encuentro la paz



Dormido en el sueño encuentro la paz. 
El amor es mío, hago luz de mi oscuridad. 
Mis deseos se pierden al despertar, 
el amor se ha ido, 
y el sol vuelve a traer la tempestad
Y es mi vida, fantasía, mi dulce realidad,
soñar tu rostro y tus besos, y morir al despertar. 
Y en verdad, dos almas que en sueños se encuentran
y se besan y se aman
pese a las distancia, 
nunca separadas han de estar,
pues superan la vida y la muerte,
y aunque no se toquen, 
juntas estarán
para toda la eternidad.


Enrique Rull

miércoles, 22 de febrero de 2012

Derrotado

Dulce musa, que habitas en mi pecho
cántame de nuevo otra canción de amor
llena mi vida con tu sonrisa,
enciende con tu mirada
de nuevo mi corazón.
No me dejes solo
en esta tormenta de dolor
vuelve a cantarme una nana
como mi madre de niño me cantó.
Guíame por el camino
de la verdad y el amor
quiero oír de nuevo
tu dulce y suave voz.
¿qué fue de la vida?
¿qué fue de la ilusión?
¿Quién quiere a un caballero derrotado?
¡Derrotado por el amor!
Dulce musa mía, necesito oír tu voz
dime que aún hay luz en esta vida,
¡Dime que el caminó no acabó!


Enrique Rull Suárez

miércoles, 11 de enero de 2012

Desde Rusia con amor...



El Jinete de Bronce. Pushkin

 Uno de los más representativos, misteriosos y grandiosos poemas de la literatura, y toda una obra cumbre en Rusia. Todo un clásico que encierra numerosas lecturas, que confronta los poderes de la naturaleza, el hombre grande y poderoso y el alma sencilla de un funcionario y su desdicha. Las imágenes están llenas de fuerza, son extraordinarias, las descripciones plenas de lirismo, grandiosidad y como siempre la aparente sencillez que caracteriza la obra de Pushkin. Como siempre, lástima no saber ruso, la traducción es buena y acertada, se disfruta enormemente, pero se pierde, claro, la sonoridad y belleza del magistral uso de Pushkin del verso ruso. Un clásico inolvidable, totalmente representativo de Rusia, de San Petersburgo y un poema que agita con misterio el alma humana.


Antología Lírica. Pushkin

Los versos que descansan en estas páginas cambiaron mi vida. Junto a su portentosa Obra Maestra Eugenio Onieguin, esta antología tiene la consideración por mi parte de ser uno de mis libros favoritos. Poesía es Pushkin. Un canto al Amor más puro, a la vida, a la tristeza, al arrepentimiento, a la libertad, al deseo y a la mujer, a las deidades...Como una tempestad, o como la brisa que acaricia, así son sus versos, llenos de recuerdos, de sensaciones, que tan sólo un poeta puede transmitir. Las traducciones están bien elaboradas, cotejando con algunas otras, yo diría que están entre las mejores del escritos ruso. Dicen en Rusia que en España no nos podemos hacer idea del valor de Pushkin, no hay una figura pareja en el panorama artísitico español, ni Cervantes. Pushkin es el creador y embellecedor del idioma ruso, Pushkin es el rostro de Rusia. ¿Hasta que punto un poeta tiene tal fuerza que aún muerto, sigue su arte brillando tanto? Dostoievski decía a la inauguración de una escultura del poeta: "La belleza salvará al mundo" ¿Y acaso no tiene razón? No hay poeta más grande porque no sólo elevó el espíritu humano a su cenit sino que fue el innovador de una lengua, el creador de una legión de seguidores (Lermontov, Turguenev..). Su poesía se alza como una victoria eterna, inmutable, un estandarte que simboliza el triunfo del Amor,de la belleza y de las musas sobre el mundo, que se alza provocador y sublime contra la condición humana vulgar y endeble, y que brilla con los destellos del espíritu humano más elevado y hermoso.


Rudin. Turguenev

Turguenev ha sido uno de los artistas más prefectos con los que se ha honrado la humanidad desde los tiempos clásicos" Taine. No es de extrañar que el crítico francés hablara así, pues el Genio ruso posee una sensibilidad y una habilidad tan enormes que hacen estremecerse. ¿Qué importa el tema que trate? Hay quienes han querido ver por encima de todo una crítica social (es innegable que la hay presentada de manera sutil y a veces directa), hay quienes lo postergan a la novela realista (tampoco se puede negar el realismo)...y otros, desplazándole a la novela psicológica (de la misma forma, innegable). Por mi parte, tras leer Rudin, creo que de todo eso hay, pero sin embargo, no es lo más importante. Lo importante es un compendio de todos esos elementos, pero como un medio, medio para mostrar sentimientos, sueños, anhelos y dudas del espíritu humano en clave poética y romántica. El sentir de un hombre frente al mundo. Melancolía, nostalgia…su obra está teñida de idealismo que se derrumba (decepción frente a un mundo pragmático y frívolo) e imbuida de inefable poesía que es lo que hace a Turguenev un autor distinto a todos. Porque la sensación que deja su prosa, es una sensación totalmente poética, elegante y bella; un canto de desesperación y vacío que asolan el alma humana en su existencia. Demetrio Rudin contiene unos pasajes inolvidables, la capacidad de argumentación y los diálogos son absolutamente memorables, de los que dejan pensando y necesitas releer. Para algunos, la obra más grande de Turguenev, y una de las más originales en cuanto a técnica y profundidad. Otra obra de obligada lectura.



Nido de Hidalgos. Turguenev

Al cerrar el libro la sensación que me ha quedado es que mi corazón esta oprimido, y mi alma paralizada, tal y como si hubiese pasado por una vivencia dulce y luego amarga, una pena profunda y una melancolía indescriptible. He aquí de nuevo el genio ruso, otra de sus más aclamadas novelas, elegante y de perfecta estructura, bellamente escrita, donde contrapone la inocencia del amor con el engaño de la frivolidad de una mujer tan bella como caprichosa y sin corazón, cuyas palabras bonitas y sentimientos expresados sólo conforman un adorno más de se vestimenta externa. Este personaje femenino es memorable, supone la destrucción de la felicidad, la vida mundana y sin sentimientos, la falsedad, la vulgaridad enmascarada en la sociedad...y por otro lado, Turguenev magistralmente deja un camino por el que circule la inocencia de un amor verdadero, plenamente romántico,la esperanza de la dicha y la consumación del deseo del corazón y de la inocente bondad y pureza...aunque el final se muestra estremecedor y deja desprender tanta nostalgia y amargura por todo aquello que se fue, por lo que pudo ser y no fue, que encoge el corazón. Turguenev sabe como hacerlo, no es lo que dice, sino el cómo, su brillante y elegante prosa, su análisis romántico y tristemente bello, su sensibilidad y profundidad en el pensamiento, su tono poético...Un clásico, una novela bellísima, otra más de este auténtico genio.



Aguas Primaverales. Turguenev

Otra joya. La obra de Turguenev es como un campo lleno de flores preciosas, a cada cuál más bella y radiante, y, sin embargo, toda su obra evoca un patético otoño de cielo gris ceniza...No es fácil agitar y conmover al lector de tal manera que sienta semejante tristeza y melancolía, hasta límites casi insoportables. Delicados personajes, trazados con precisión, algunos de ellos inolvidables, soberbios. La inocencia rota por la crueldad de la vida, exceso de sentimientos contra la falta de estos mismos...Jamás el amor resultó tan puro y triste a la vez. La debilidad de la voluntad humana, y cómo los caminos que escogemos marcan nuestra vida; el arrepentimiento y la soledad.Y todo esto sólo son palabras, que el genio ruso convierte en mágica realidad mediante su magistral prosa tan profunda, analista y poética. Otra joya, lo dicho, por poco las lágrimas no afloran al leer esta novela, tan conmovedora, y a la vez arrolladora, como un huracán.La sensibilidad de Turguenev es estremecedora, el llanto contenido vibra en cada escena; un grito silencioso de desesperación, de búsqueda de la pureza y del el amor auténtico, de la frágil voluntad de las bajas pasiones, amenaza constantemente con estallar cual tormenta. Finalmente, el nihilismo, los recuerdos de la belleza que abandonamos y el presente sin sentido cuando la vida se va apagando...No, yo no había vivido hasta que no empecé a leer al genio ruso. No sólo recomiendo esta novela, sino que me parece esencial y un diamante para guardar en el corazón de cualquier personas con valores y sensibilidad. Gracias de nuevo Genio.




Humo. Turguenev
Una de las obras más conocidas del genio ruso. Perfectamente ambientada, con fuerte crítica social e ironía a las altas clases rusas (sorprende que las cosas sean tan similares en todas partes y cientos de años después, así que una crítica perfectamente válida y vigente para nuestra época y país), con personajes profundos, magistralmente delineados, y un pensamiento y análisis de los sentimientoshumanos espectacular, lleno de sensibilidad, poesía, y el idealismo chocando contra la realidad. Una novela escrita de forma perfecta, ciertos pasajes algo más pesados por la crítica social, pero sin perder esa nostalgia , desesperanza y lucha interna que obsesionaba al escritor ruso y que es inherente al sentir humano. Más que recomendad, toda una obra maestra, llena de sensibilidad exquisita que puede asombrar y desorientar al lector moderno por su profundidad, sus valores y ese sentir poético y romántico que a muchos nos acosa durante nuestra existencia. Cada vez me gusta más Turguenev, cada vez más. Gracias padre por recomendarme hace años esta novela.





Novelas Cortas. Turguenev

Si en verdad hay un escritor que sepa con maestría y sentido poético analizar la psique humana sin caer en lo vulgar, ese sin duda es el genio Turguenev. Este tomo reúne varias novelas, algunas editadas de forma independiente (Primer Amor y Asia o Anuchka, dos de sus más grandes obras, la primera de sus más conocidas y memorables; y esa exquisita joya y delicada Asia, de mis favoritas sin duda, quizá la más sencilla pero a la vez la más bella de sus novelas cortas) otras no, pero en fin, casi todas ellas extraordinarias.Es una constante la tragedia, cierto vacío que persigue a los personajes, la soledad, el paso del tiempo y la fatalidad del destino...y el amor, que arrasa y descompone la vida de sus personajes. Destaco, aparte de las ya mentadas, "Fausto" perteneciente al género epistolar, perfecto ejercicio de composición y misterio, donde se exalta la obra de Goethe, mezclada con un amor;  "Diarío de un Hombre Superfluo" , novela que deja sin aliento,cruda y pesimista, desesperante en extremo, que no deja de conmover a cualquier;  y mi favorita "Yákov Pásinkov" sencillamente extraordinaria novela y personajes inolvidables lleno de ideales y deseperación ante la realidad de la vida, el canto del cisne del "último romántico", una de las pocas creaciones suyas donde claramente y de manera explícita, ensalza y aplaude los ideales y lo elevado por encima del pragmatismo insulso. La prosa de Turguenev logra, de una manera tan elegante como sencilla y poética a la vez, introducirnos en tantas sensaciones y en un mundo sentimientos profundos de nostalgia, amor y soledad y desesperación,  que logran conmover a cualquier lector sensible y dejarle una extraña huella de tristeza y vacío, pero también le da una lección de humanidad. Una obra recomendadísima, con mucha influencia de la literatura francesa (no se me va de la cabeza el nombre de Gerard de Nerval entre otros) y homenaje constante a Pushkin, Schiller, Goethe...Todo esta suerte en apariencia de nihilismo, pesimismo y tristeza se me antoja más una victoria de un alma pura e idealista, totalmente romántica pero desencantada,  por parte de este genial ruso "occidentalizado" ¡De lo mejor que leí!




Padres e Hijos, Turguenev
Quizá la novela más famosa del genio ruso, y muy posiblemente la que más polémica y más comentarios suscitó, junto a “En vísperas”. Novela que puso de moda el término “nihilista” usado en la obra para designar a un joven de ideas revolucionarias (Basárov) que se presenta como renovador y representante de la nuevas ideas y el nuevo sentir de la Rusia de mitad del XIX, en contraposición a la vieja nobleza de ideas conservadoras representada en esta ocasión por los personajes adultos (fundamentalmente en Pavel Petrovich) Juventud contra madurez, Padres e Hijos. En primer lugar, dejar claro que por encima de todo, es una novela de Turguenev, así que quien espere encontrar un panfleto político o novela con pretensiones políticas o ideológicas, no lo va a hacer. Es una novela donde, nuevamente, el amor y la inquietud del alma, la decepción y resignación se alzan como objeto de análisis principal. Los personajes son perfectos, trazados con maestría y una profundidad inmensa, cada uno ya da para escribir un artículo por sí mismo. Ninguno sobra, ni está por encima, solo constituyen un entramado dónde no se comprenden uno sin los otros. De nuevo, el genio ruso escribe sin tomar partido, sólo dejando moverse a los personajes con tal realidad y coherencia que no parece una novela de ficción, parece un acontecimiento absolutamente real.
Fue acusado por los sectores conservadores, y también por los más revolucionarios, el genio ruso no dejó indiferente a nadie, y si el que esto escribe tuviera que valorar la obra, diría sin duda que ejemplifica tanto los aspectos positivos y negativos de ambos bandos, no convencido con ninguno.  Las nuevas ideas niegan todo, creencias, principios, valores, arte, inclusive hasta a Pushkin (Romanticismo, palabra odiada por el joven pragmático Basárov). Sin embargo, el joven echa por tierra muchas de las viejas ideas de la antigua Rusia, con trato nefasto a la servidumbre, los abusos de poder etc.
El amor llega como una tormenta, para desatar pasiones y cambiar ideas. El amor, algo ideal, choca contra el pragmatismo, contra la dureza del carácter, contra todas las ideas preconcebidas.
Impregnado de ese lirismo que caracteriza a Turguenev, ciertos pasajes son auténticamente bellos, y la prosa, exquisita, colorida y ágil, sigue siendo una delicia, que se lee con facilidad y deleite.  La profundidad de sentimientos, la cantidad de aspectos de los personajes, la disparidad de sentimientos, de ideas y pensamientos que subyacen en la novela es enorme, y al no concretar, abre todo un sinfín de posibilidades de análisis. Pero siempre, lo que se eleva por encima de todo, es esa sensación de desarraigo, de nostalgia, de resignación frente a un mundo sin piedad, el amor fracasado y la decepción de los ideales. Sin duda, de las más grande obras del ruso, y de las más valoradas, totalmente imprescindible. 


Primer Amor, Turguenev


Joya y una de las obras más famosas del genio Turguenev. El Amor como filosofía de vida, que dirige el cosmos, y la desgracia que acontece al no realizarse. Es magistral la recreación de sensaciones de ese primer amor juvenil, que en verdad
 supone la primera primavera en un adolescente, donde todo florece, el paisaje cambia, los olores, una alegría inmensa...Y la melancolía y el paso del tiempo y la existencia humana, marcadas por cosas que perdemos, amores que nunca fueron...
Recrear los sentimientos tan intimistas, la inocencia, las primeras pasiones tan profundas como inexplicables, el sentir tan mágico del primer amor de un joven, no es una tarea fácil. Y el genio ruso aquí no sólo lo logra de manera increíble, transmitiendo al lector todas esas primeras vivencias y sentimientos de manera extraordinaria, sino que lo hace además a través de un sentido poético de tanta belleza que abruma. La prosa es sencilla, concisa, clara y directa, pero a la vez las descripciones son perfectas y dotadas de una belleza sin par, profunda y melancólica; y es ahí donde se muestra la maestría de Turguenev, haciendo sencillo algo que como cualquier escritor sabe es harto complicado. 
La sensibilidad del ruso se hace patente, quizá en esta novela más incluso que en otras, pues tiene mucho de biográfico, de hecho, parece ser un episodio que le ocurrió en su vida, y la protagonista, la princesa Zinaida, pareció existir realmente con otro nombre.
No es de extrañar que esta pequeña joya sea una de sus obras más elogiadas y memorables, al leerla el lector se sumerge en la psique de un joven de dieciséis años que empieza a descubrir las sensaciones del amor, de ese amor que siempre estuvo latente pero que es ahora cuando empieza a aflorar, como la primavera, en todo su esplendor, ardor, felicidad ,inseguridad y miedo.
Mención aparte merece el personaje de la princesa Zinaída: la habilidad de Turguenev para crear personajes femeninos extraordinarios es impresionante, y en varias novelas deja constancia de ello. Zinaída, la joven que enamora a todos, su carácter ambiguo y voluble, alegre y bromista, autoritario, tierno a veces, despiadada otras, soñadora...es como el canto de una sirena, supone una atracción que resulta imposible evitar, desde luego un personaje inolvidable. Y no hay que dejar de hacer mención de los secundarios, y del padre de Voldemar, retratado perfectamente (parece ser que así era en verdad el padre de Turguenev). Los personajes de Turguenev son perfectos, no necesita mucho espacio para definirlos, de hecho, se definen solos, les deja que se muevan como seres reales que de verdad existieron, y el resultado es perfecto.
Lo dicho, una pequeña joya, una lectura exquisita que gana al volver a leerse. Como siempre, Turguenev deja abierto un abanico de interpretaciones diversas en muchos aspectos de la obra, que la hace más grande aún. Es increíble que un libro pueda sumergir al lector en semejante marea de sentimientos, recuerdos,vivencias,incluso olores y sensaciones de los más íntimo, de una juventud tan maravillosa y de un sentimiento tan bello, extraño y grandioso como es ese primer amor.






Memorias de un Cazador, I. Turguenev


Se me pasó por la cabeza no subir este libro en este apartado cuando llevaba unos tres o cuatro relatos que componen el total de 25 ¡Cómo me equivocaba! La razón es simple: no me parecía que tuviesen la profundidad de otras obras de Turguenev, pese a su magistral perfección formal y estilística. Y solo fue cuestión de seguir leyendo para que llegasen auténticas joyas, toda esa sensibilidad, esa p
rofundidad, unida al estilismo virtuoso de un poeta que hace prosa, con unas descripciones del campo que dejan boquiabierto (me perdía entre la cantidad de plantas, árboles y animales que nombra el autor, muy conocedor del campo por ser tan aficionado a la caza).
En su tiempo fue considerada “obra incendiaria” y se dio la orden de retirarse de la venta (algo que finalmente no se logró). La razón: un aristócrata, un noble, como el genio ruso, realiza una condena de los malos tratos a los vasallos ¡Impensable! Una crítica elegante pero destructiva de la chusma que ejercía su tiranía sobre aquellos pobres hombres; y humaniza a los mujiks, los campesinos rusos, los llena de sentimientos, sensibilidad, miedo, amor...algo hasta entonces, impensable. (recordemos que su obra fue decisiva para que se promulgara el decreto que liberaba a los siervos en Rusia en la década de los 50 del siglo XIX). Hay que señalar que no deja de exhibir tampoco una crítica de esos campesinos muchas veces ignorantes y crueles. En fin, muchos de estos relatos son un retrato perfecto de la vida en el campo en la Rusia de mediados del XIX, tal y como el corazón sensible de Turguenev lo percibía. Pero no es solo eso. Eso está muy bien, pero son aspectos que co
rren el riesgo de quedar anticuados, válidos solo en su contexto. Así, varios relatos abordan, sin dejar de lado lo mentado, asuntos del amor, de la justicia, de la muerte, asuntos trascendentes e inherentes a la condición humana en cualquier época…Especialmente debo nombrar algunos que han dejado una huella muy profunda en quien esto escribe: El Prado de Biezhin, Biriuk, Los Cantores, La Muerte, La cita, Un Hamlet del distrito de Schigry, Chertopjanov y Nedopiuskin, Reliquias Vivientes, y El Bosque y la Estepa. Son relatos asombrosos, de una sensibilidad estremecedora, bellísimos y llenos de lirismo a veces y de profunda melancolía. Y sobre el estilo, creo que muy poco escritores en la historia están capacitados para alcanzar la perfección, la belleza, la profundidad, la exactitud y grandeza de las descripciones del genio ruso. Es asombroso, realmente asombroso, pura poesía como narra los amaneceres, los atardeceres, los bosques, ríos…
En definitiva, otra sorpresa más para mi de este autor cuya calidad no tiene límites, y debe ser reivindicado como una de las figuras más importantes de la historia de la literatura, un artista único e inigualable unido a una persona de bello corazón y alma sensible.


Las Inciertas Pasiones de Iván Turguéniev, de J.E. Zúñiga


Excelente libro, hasta ahora, por lo que sé, la única biografía del genio ruso en español que se puede encontrar hoy en día. Trata la persona de Turguenev en relación con su obra, como una niñez desdichada y sin atención (en especial por la tiranía de su madre)  puede marcar la vida adulta de manera absoluta (algo demasiado frecuente y que había que poner más atención hoy en día, que se deja a los hijos como el que deja un coche en el parking). Bastante completa, cuenta de manera documentada las inquietudes del alma del genio ruso, mostrándonos su lado más humano, un personaje lleno de puntos débiles, miedos, e ingenuidad y contradicciones que marcaron su obra.
Interesantísima su relación, tan particular como obsesiva, con Paulina Viardot, una mujer casada de la que se enamoró, y con la que no hay pruebas de que su relación pasase de una amistad muy cercana, pesé a que marcó su vida y su obra. Nos cuenta también sus relaciones con sus amigos escritores Flaubert, George Sand, Maupassant..
Imprescindible para todo aquel se interese por la figura del genio ruso. Lástima que en otros países europeos abunden los estudios sobre Turguenev, y aquí sean tan escasos, pues su obra da para mucho, y resulta de interés y de enorme vigencia hoy día, y el texto de Juan Eduardo Zúñiga, muy interesante y completo, deja con ganas de ahondar más en otros aspectos del gran ruso.


El Demonio. Lermontov

¿Y si el Demonio se enamora?...El escritor maldito, El Poeta del Cáucaso, el joven cuyo destino parecía sellado por la fatalidad y unido irremediablemente al del genio Pushkin, del que pareció seguir sus pasos hasta en la muerte…¡Lermontov! Ese espíritu rebelde e insolente, ese genio precoz que vivió como un rayo, dejando un haz luminoso eterno (muerto en un duelo, más bien asesinado, en condiciones terribles, demasiado similares a las de Pushkin) Bellísimo poema con resonancias míticas y exóticas, con unas descripciones de la región del Cáucaso que deben encontrarse entre las más bellas (su dotes de excelente pintor, esa visión única de los dedicados a tan bello arte, se palpa en sus descripciones de la región de Georgia que tanta importancia tuvo en su vida) . Lirismo, tragedia, amor, belleza y soledad e incomprensión, y ese sentimiento de fatalidad al que parecía condenado, sin olvidar su mirada trágica ante un mundo insensible (destacar ciertos aspectos realistas y el simbolismo que conllevan los versos, que serían indescifrables de no conocer la vida del poeta) son los elementos principales de esta joya de la literatura, que se me antoja una obra maestra. La traducción, perdiendo siempre el inigualable arte del original ruso, es buena y bien hecha, aunque en algunos aspectos podía ser mejor (el empeño en hacer rimar los versos en español que a veces entorpece la lectura y resta fuerza y lirismo y suena pedestre sin dar idea del original) El estudio realmente completo que viene en el libro (de casi 200 páginas) es muy completo y sólo se echa de menos más estudios y traducciones de este gran poeta. Genial.


Enrique Rull Suárez

sábado, 10 de diciembre de 2011

Versos que no debieron ser




¿Podré olvidar sentimientos…?
El tiempo
las heridas curará
Y mañana
Sé que el sol brillará,
El mundo girará
y el amor no ha de parar.

¿Podré borrar los recuerdos..?
Otro amor
de mi triste diario
Lás páginas
en blanco tornará
Sin miedo, sin dolor
Sin nada que recordar,
Y la soledad
ya nunca volverá.

¿Por qué hoy debería sufrir?
¡El cielo brilla,
me rodea la alegría!
Los amigos
Me tienden su mano
las mujeres
sus bellas sonrisas,
¡Soy joven y fuerte
me espera una vida!

Mas aún siento en mi interior
que el frío de mi corazón
Es eterno
Y el hielo
Sólo tu podrás romperlo
Y no veré el sol
Ni las estrellas,
Y no besaré
aún cuando mis labios
Los de otra toquen,
Y no reiré
Aún cuando mi boca
Dibuje una sonrisa,
Y mi vida
Como el agua
que entre las manos se toma,
poco a poco
siento que
se escapa
se escapa
se escapa...

Y el Amor lo guardaré,
Un diamante con tu rostro grabado
Con cariño y dulzura tallado,
Lo guardaré en una caja
De hielo forjada
Y perfectamente cerrada,
Que el tiempo no romperá
¡Ni el paso del tiempo
Ni mujer alguna la tocará!
Y quizá se abrá
Algún día se abrirá
Mas mi alma
Aquí ya no estará
Que en sus alas la muerte
Misericordiosa ha de llevar,
Y si Dios escuchó mis ruegos
Junto a tu alma debe colocar.

Enrique Rull

miércoles, 12 de octubre de 2011

A la Sombra de Tu Cielo

Canta la tarde al crepúsculo dorado

Melodía triste y lánguida de amor
Un amor lejano.

La brisa trae en susurros prolongados
Recuerdos, memorias, de tiempos pasados
De besos de miel y tiernas caricias,
De un amor lejano.

Asoma una lágrima al contemplar
Las calles por las que antaño paseábamos
Juntos, tu mano y mi mano,
Hoy el camino es un erial
Sin vida, yo solo, y mi recuerdo
De un amor lejano.

Cae la luz crepuscular
Sobre mi cuerpo apagado
Que camina sin vida
Por los recuerdos guiado
Y mientras oye tus risas
Y tu voz que aún palpita
en mi corazón enamorado.

Dormías y yo te velaba concentrado
Tu dulce rostro contemplando,
Tu descanso lo hacía mío
Mis ojos abiertos, tus ojos cerrados
Dormías y yo te soñaba
Entre las estrellas y la luna jugábamos
En tu cielo de ternura y cariño
¡como niños jugábamos!
Y sentía tu calor a mi lado,
Y yo decía sin abrir los labios
“¡Cuánto tiempo ángel mío
Cuánto tiempo te he buscado!”

Y si hoy camino solo
Y mi mano vacía
Solo acaricia el aire yerto
¿Por qué yo siento
Que tu alma camina a mi lado?
¿Qué van juntas tu mano y mi mano?

Canta la tarde al crepúsculo dorado
Melodía triste y lánguida de amor
Un amor lejano.

...dedicado a Walquiria

Enrique Rull Suárez

domingo, 10 de julio de 2011

Ojos Dorados


Mecía la brisa perezosa
De los árboles las tristes hojas
Noche de verano calurosa,
Pisadas lentas y silenciosas .

Mi corazón aún lloraba
Por los sueños del pasado
Amores de lágrimas bañados
Amores muertos y enterrados.

Tras la noche asoma el alba
Y el mundo ilumina con su mirada,
Y tus labios me besaron
Como besa el rocío las rosas
al alba,
las anhelantes rosas
por un beso del rocío
tras larga noche,
la belleza despierta
Y la frescura y la vida las embriaga
Y al nacer el nuevo sol
¡Brillan tanto como brilló mi alma!

Y fueron tus caricias
El faro
en mitad de las tinieblas
tu mano
suave seda bronceada
que dulcemente curaba
heridas de un alma atormentada.

Y aún veo tus ojitos de oro
Que sobre mí derramaron,
Brillantes, tanta cálida dulzura
¡Ardiente pasión, y tanta ternura!

Y mi alma hoy vacía
En la noche suspira
Por un día más junto a ti
Y los sueños que un día
Murieron en mi vida
Hoy parecen resurgir
Al recordar tu sonrisa
Esta noche fría y gris.

Para Walquiria con cariño, de Enrique Rull

domingo, 20 de marzo de 2011

Cárcel de Amor



Soy un árbol que contempla
Cómo canta el más bello pájaro en sus ramas
Escucha y calla, y jamás habla,
Al más bello pájaro que canta en sus ramas.

Soy el susurro del viento tras la ventana
Invisible, te mira, te sueña, te ama
Oyes mi lamento sollozar tras la ventana,
Mas me pierdo en la noche, y me voy en el alba.

Soy el estanque nocturno que descansa
Con el reflejo de la luna en sus aguas
Y acaricia su luz, la guarda y la ama,
¡Sólo el reflejo de la luna en sus aguas!

Es mi mundo una cárcel vacía
Reina la soledad, el silencio ensordece mis días
De tu recuerdo soy esclavo
Última esperanza de tu amor negado.

Tras la puerta hay un mundo que espera
La alegría, las sonrisas, el amor, la primavera,
¡El Amor!
Que espere ese mundo, que espere la alegría
Que se detenga la vida y la felicidad muera
Que mi cárcel con tu recuerdo lleva
La única luz que puede traer mi primavera.

Enrique Rull Suárez

sábado, 5 de marzo de 2011

domingo, 20 de febrero de 2011

A un gatito... (Cuento)

“Pues el gato es enigmático y está familiarizado con las cosas extrañas que los hombres no pueden ver.”
Los gatos de Ulthar, H.P. Lovecraft

Amanece. Aún son débiles los rayos del sol y aún es pálida y lúgubre su luz, pero ya anuncian un día de intenso calor. Otro más en este sofocante verano.
El silencio es dueño de la calle. Le acompaña una inquebrantable quietud. Los pajarillos todavía deben permanecer dormidos, pues ni si quiera las bellas notas de sus cantos adornan el aire esta triste mañana. Su música alegre contrasta con la vida diaria. Les echo de menos.
A mi derecha, mientras asciendo por una calle vacía y gris, está el parque.
Juraría que está triste. Aquí las verdes hojas parecen vivir en un otoño eterno, pues aunque verdes, les falta la frescura y la vida de la primavera. Los árboles observan desde lo alto, con misteriosa calma y extraña melancolía, resignados a permanecer en soledad, rodeados de carreteras y descomunales edificios sin alma. Así me lo parece. Sigo subiendo por la calle, el mismo camino de siempre.
A mi izquierda, una interminable fila de coches aparcados y mudos; y la carretera, un desierto de asfalto sin rastro de vida.
Me conozco este camino de memoria. Día tras día lo recorro, siempre solo. Siempre el mismo paisaje, idéntico decorado. Y sin embargo no me canso de contemplar esos majestuosos árboles, ni de escuchar la alegre tonada de los pájaros, que en primavera y verano me suele acompañar. Aunque hay días que todo parece tan lejano y velado por una espesa niebla.
Cuando llegue al final de la calle en cuesta, me espera otra calle mucho más transitada; me espera el ruido de los coches, sus estridentes e incesantes pitidos, los motores acelerando, frenazos, insultos de algún conductor de mal humor... Es una atmósfera totalmente distinta a la que ahora mismo recorro. Allí, la vida de la gran ciudad, tan ruidosa, tan acelerada, tan fría; aquí, el triste silencio de un camino solitario, vacío y yerto.

Me quedaría a vivir junto a los árboles.

Silencio. Mis pasos es lo único que escucho. Parece que no camino por propia voluntad, sino que una fuerza surgida de la nada me empuja. Cansado, resignado, pensativo, con la mirada fija en el suelo, avanzo con pesadez y apatía.
De pronto, algo llama mi atención.
Muy lejano, es un gemido. En un primer momento no sé si es real o producto de mi mente. Es como un leve susurro tan dulce y a la vez tan triste que logra conmoverme. Miro a mí alrededor, pero no veo nada. ¿De dónde viene?

¡Otra vez ese gemido! Más fuerte e intenso, más dulce y más triste.
Mis pies se enredan en algo que es suave y cálido. Casi pierdo el equilibrio, pero consigo mantenerme en pie y miro hacia abajo.
Unos preciosos ojos como perlas se elevan desde el suelo hacia mí. Veo unas pupilas negras rodeadas de un iris de azul cristalino, con un brillo en el interior como el de las estrellas en una noche oscura. Me miran tan fijamente que olvido el mundo por un instante.
Un hocico pequeño y rosáceo, adornado con unos blancos bigotes que caen a los lados, y unas graciosas y puntiagudas orejitas, son el marco de esos ojos.
Es una gatito. Un gatito de color pardo con un pelaje más largo y lanudo de lo que suele ser habitual en los gatos callejeros. Su tamaño y sus maneras indican que es sólo un cachorro de muy corta edad.
Sus movimientos son torpes, sus andares no muestran demasiada agilidad o decisión, aunque no carece de la gracia y elegancia que caracteriza a estos felinos.
Contra mis piernas acaricia su lomo de tan suave pelaje. Sus maullidos no cesan, como si me implorase ayuda, como si quisiera que me detuviese a escucharle, mientras se enreda desesperadamente entre mis piernas, así que me tengo que detener para no pisarle o herirle, porque no me deja caminar.
No lleva consigo collar alguno, ni otra seña que le pueda identificar. Desde luego, no parece un gato criado en la calle, como tantos que abundan en la ciudad.
Desvío mi camino bruscamente, dejando al gato atrás, y acelero el paso. No debo distraerme o llegaré tarde. No puedo permitírmelo, ya voy con el tiempo justo. Intento ignorar al animal, haciendo como si no le hubiese visto.
Me sigue. Sigue maullando. Me alcanza.
De nuevo, acaricia su cuerpo, suave como lana, contra mis piernas.
De nuevo intento dejarle atrás y otra vez me alcanza. Otra vez se pega a mí.

Maldita sea, tengo que despistarle, no sé qué hacer con él, no puedo pararme a atenderle ni dispongo de tiempo para llevarle a ningún sitio. No, no tengo tiempo, no llegaré al trabajo. Me da lástima pero no puedo perder mi empleo sólo por un animal.
Me acerco a un cruce, aquí el tráfico crece y hay muchos coches que pasan ante mis ojos a toda velocidad, cortando el viento. El ruido aumenta y ya no oigo al gatito. El parque comienza a quedar atrás. Giro la cabeza y miro de reojo hacia abajo. Ahí está el pequeño animal, abriendo su diminuta boca sin que pueda escucharle ya, perdida su dulce voz entre el atronador ruido del tráfico.
Me vuelvo y veo a algunos coches pasar ante mí. Y más allá la gran ciudad. Espero un instante; ahora ya no pasa ningún coche. Ahora puedo cruzar. Una lucha en mi interior hace que mi alma se tambalee, el corazón me aprieta y el pecho amenaza con estallar. Un instante, un pie en el asfalto...El pequeño animal se ha quedado parado. Le miro de reojo, de nuevo, por última vez, dispuesto a engañarle, a cruzar la calle, a perderle para siempre.
No puedo.
Doy media vuelta, me inclino y le susurro: “¿qué tienes, pequeño? ¿Te has perdido? ¿Dónde están tu mamá y tus hermanitos?” Al tiempo que le acaricio esta vez yo, su pequeña cabeza de peluche.
Otra vez esos ojos fantásticos se elevan para hipnotizarme. Ahora no puedo moverme, no puedo apartarme de su mirada.
Comprendo. Quiere algo. Necesita a alguien. Necesita cariño. Entiendo su mirada, mejor que si su boca pudiera articular palabra alguna. Me inclino y con todo cuidado, alzo al animal del suelo y le rodeo entre mis brazos y le aprieto con suavidad pero con firmeza contra mi pecho.
Al diablo el trabajo.

Llevo ya un buen rato en pie, sin dar un solo paso, acariciando y besando y hablando a este gatito que apareció de la nada. Supongo que no soy más que un estúpido sentimental. Ya no me da tiempo a llegar a la oficina. El jefe me va a echar: ayer dijo que no pasaría ni una más. Tendré que comenzar a buscarme otro empleo. Lo haré. Sí, esta tarde buscaré algo.

Tanto tiempo caminando en la oscura ciudad, entre ruidosos coches y autobuses, sucios vagones de metro, calles atestadas de gente de amarga mirada, conduciendo el coche al borde de un ataque de nervios...trabajo, compañeros a los que poner buena cara, soportar las invectivas del jefe... comida en cinco minutos de pie y, de nuevo, atravesar, la ciudad para ir a dormir a casa... Estoy tan cansado…
Ya no logran conmoverme las trágicas noticias de los diarios de la mañana, ni la problemática vida de mi compañero de trabajo, ni tan siquiera la madre que llorando pide limosna, con su bebé en brazos, en los vagones del metro. Solo siento un fingida alegría en las reuniones y fiestas con mis compañeros, tan vacías y falsas como las palabras de cariño y las caricias de las mujeres con las que he estado. Demasiadas mentiras, todo tan predecible, vendieron su inocencia por placeres efímeros y coches caros, su vida es feliz porque es una alegre mentira. Siempre rodeado de tanta gente y más solo que nunca … no deseo seguir así.
Yo mismo me he vuelto tan frío … he aceptado mi realidad y la afronto día tras día sin inmutarme, apenas siento nada. La rutina diaria me ha acostumbrado a esta miseria. No sé en qué me he convertido. Estoy muerto en vida, tan vació, tan insensible….Ahora, ¡no sé por qué!, este gatito está derritiendo mi armadura de hielo. Al mirarle, mis sentimientos cambian. Creo que es su mirada, sincera y cálida. O quizá su inocencia, buscando cariño en un mundo tan frío. Él está solo, como yo. Creo que es igual que yo, en el fondo , no soy ese hombre que los demás ven a diario.


El suave ronroneo que sale de esa pequeña boca me llena de alegría. Sus ojitos tan dulces se entrecierran una y otra vez y la lengua rosada me lame la mano sin parar mientras le acaricio con ternura, y mis dedos se pierden entre ese pelaje tan suave y abundante. ¡Me siento tan reconfortado al acariciarle!
Su frágil cuerpo está apoyado contra mi pecho, puedo sentir su respiración y el calor que emana de él. Me siento como un niño, un niño que haya cobijo en los brazos de su madre tras haberse perdido. Es curioso, a su lado me siento más frágil y débil que él. En realidad, no sé quién necesitaba más a quién.
Me gustaría permanecer así, abrazándole, para toda la eternidad.

Una suave y familiar melodía inunda de repente mis oídos: los pájaros han empezado a cantar. El sol brilla en lo alto, radiante. Una dulce brisa se levanta y me envuelve con su agradable frescor. Las hojas de los árboles se mecen y se agitan, contentas, como si celebrasen algo, aún bañadas por el rocío que las hace brillar ante los luminosos y alegres rayos del sol. Los árboles mismos, juraría, parecen estar a mayor altura, como si hubiesen crecido. Alzo mi vista para contemplarlos. El gatito también gira la cabeza hacia arriba.
Majestuosos, con orgullo, se elevan sobre todo el paisaje.

Amanece. Aún es pronto. Aún hay tiempo para hacer muchas cosas. El gatito maúlla entre mis brazos. Le miro. Me mira. Ya no estoy solo. Regresamos a casa.

Enrique Rull Suárez

(versión revisada del original de Julio de 2007)


domingo, 5 de diciembre de 2010

Fría Noche


Oigo tu voz trémula en mis sueños
En la última noche del verano
Susurros que me hablan del pasado
Y me traen tus sollozos y besos.

Me perdí en tus ojos abismales
Brillantes perlas de fuego y hielo
Besé tus labios, tomé tu cuerpo,
Sentí mil placeres celestiales.

¿Dónde estás en esta fría noche
Cuando la soledad cual cuchillo
Mi alma rasga, y la luna sin brillo
Sólo es una esperanza en el vacío?

Aún te busco en la niebla de mi vida,
laberinto de dolor y agonía
y sé que cuando mis labios besen
los tuyos, yo encontraré la salida.

Y el mundo no cesa de girar
Verano e invierno pasan sin parar
El paisaje cambia,
¡Y otra vez se vuelve igual!
Mas yo tu voz no dejo de escuchar…

Y llegaron más caricias,
Y besos que eran fríos
¡Y se fueron igual!
Y yo, perdido en tus ojos
En la noche
En la nada
¡Nunca te dejaré de buscar!


Enrique Rull

domingo, 7 de noviembre de 2010

Triste Sendero




Transito por un triste sendero
sobre hojas muertas
Y huellas de aquellos que se fueron,
Avanzo a tientas
Por un camino de frío hielo.

Soñé con los besos de un ángel
Mas mis sueños se rompieron
La luz que antaño era tan brillante
Solo queda de su recuerdo el anhelo.

Transito por un triste sendero
Solo, con mi corazón de fuego,
Las primaveras murieron
Hoy sólo queda el invierno.

Y oí llorar al sol y a la luna
y las estrellas tanta veces me dijeron:
“no te rindas compañero
Nosotras a otro mundo te guiaremos”

Vi sangrar el azul del cielo
Y besarse la noche y el alba
De su amor negado
Furtivo beso sincero,
¡y el rocío que en las hojas cantaba,
y la nieve que las cumbres abrazaba!

Transito por un triste sendero
No queda nada
Sólo un niño y su corazón de fuego
Y las lágrimas que cayeron
Por este triste y oscuro sendero.

Enrique Rull Suárez

domingo, 10 de octubre de 2010

La Historia de un Muñeco



El breve relato que me dispongo a narrarle, caro lector, está basado en hechos reales, y en otros hechos, que, aunque no sean reales, no dejan de ser verdad…

Se encontraba solo, en mitad de la noche, colocado sobre un cubo de basura. La triste y pálida luz de la luna caía espesa sobre él, iluminando a duras penas sus graciosos rasgos.
El ratoncito de goma miraba fijamente las tinieblas que le rodeaban, sin inmutarse.
Sobre el cubo de basura, su pequeña figura pasaba casi inadvertida para los escasos y distraídos transeúntes que caminaban por aquel oscuro callejón.
Se sentía muy triste ahora que había perdido a su mejor amigo, un niño de apenas tres años de edad, del que nunca se separaba. Recordaba cómo, accidentalmente, había caído del cochecito en el que iba sentado Jorge (pues así se llamaba su amigo) mientras su madre lo empujaba para ir a dar una vuelta. Había caído cuando el cochecito golpeó con un bache,  y ni la madre ni Jorge se dieron cuenta. Y permaneció llorando y gritando en mitad de la calle, hasta que una anciana señora lo recogió y lo dejó sobre un contenedor de basura, donde su pequeña figura era más visible. La afable señora, de bondadosos y arrugados rasgos, le dijo con una suave sonrisa: “espero que aquí arriba puedan verte, y te encuentre el niño al que perteneces, se pondrá muy feliz.” Y se marchó caminando lentamente, con una extraña expresión en el rostro que no era ni triste ni alegre, sino ambas cosas al mismo tiempo, y la mirada perdida en algún remoto y dulce pasado.
 La noche era cerrada. Una atmósfera de paz y extraña melancolía pesaba en el aire. Apenas el ruido, muy de vez en cuando, del motor de algún coche rompía el monótono y triste silencio. A veces era el eco de los pasos de alguien, que apresuradamente, cruzaba la calle sin mirar a ningún sitio. Pero nada más. El ratoncito se encontraba muy solo, esperando ver a Jorge de nuevo. Adoraba jugar con él. Y más adoraba sus abrazos. Incluso ahora echaba de menos sus mordiscos, que el niño le propinaba en ocasiones en el borde de sus grandes orejas negras, ¡aunque en verdad que últimamente ya comenzaban a hacerle daño! Pero sabía que no había maldad, que Jorge le quería de verdad. Y de la misma forma el niño sabía que el ratoncito le quería muchísimo ¡Ah, pero nadie era capaz de ver el alma de un ratoncito de juguete, nadie excepto un niño!
Y allí se encontraba, solo en la noche, maldiciendo su suerte, esperando ver de nuevo a su único amigo. Porque eran amigos, y los amigos no se separan por nada. El ratoncito sabía lo que era la amistad, desde que abandonó aquella tienda de juguetes donde sólo era uno más entre muchos ratones iguales; y aquel pequeño niño le hizo sentir distinto, especial, le dio cariño y amor. Y prometieron estar siempre juntos, y Jorge no iba a ningún sitio sin su ratoncito de juguete. Lo llevaba entre sus pequeños bracitos con torpeza y, algunas veces, ya que el niño era muy descuidado, lo había dejado olvidado mientas jugaban; pero siempre, en cuanto se daba cuenta, volvía corriendo a buscarle. Un día incluso, en el que el ratoncito pasó mucho miedo, llegó a dejarlo olvidado en un parque. Sus padres le dijeron que le comprarían otro igual, pero Jorge se negó, y lloró y lloró. Su madre, al fin, decidió volver al parque para tratar de encontrarlo; y lo encontró tirado junto a un banco, y lo llevó a casa., ¡Y cómo brillo la sonrisa de Jorge, con qué luz tan espléndida y radiante, al ver a su amigo el ratoncito en los brazos de su madre! Y cuando el ratoncito vio a Jorge, se percató de que lloraba a mares por él ¡Y cuán feliz se sintió el pobre muñeco de goma al ver cómo su amigo en verdad lo extrañaba y lo quería! Cesó el llanto, y una alegría inmensa de apoderó del hogar por completo.

Pasaban las horas, pero ni Jorge ni su madre aparecían. Pasaron unos jóvenes que, entre estridentes risotadas, bebían y decían bromas y tonterías varias, agitándose y golpeándose los unos a los otros. Les llamó pero no le escucharon.
Pasaron señoras y señores ya de respetable edad, muy bien vestidos y elegantemente arreglados, con trajes caros y de gala; fumaban y hablaban, y de vez en cuando alguno soltaba una carcajada a mayor volumen que el resto, mientras los demás en seguida le acompañaba y  aplaudían.  Les llamó pero no le escucharon.
Y pasó un señor mayor con el ceño fruncido que, con visible hastío de la vida,  paseaba a su pequeño perro. Le llamó, tampoco le escuchó. Y no volvió a pasar nadie más.
“Triste de mí, yo que sólo deseo dar cariño y amistad, todos me ignoran. Nadie me ve, tan sólo una anciana señora, cuyos recuerdos vuelven al amor verdadero, y un pequeño niño, que los hombres tienen por un ser sin educar, sin formar y sin sabiduría, y tanto se afanan en que aprenda, cuando me temo que debería ser al revés. Amigo mío, allá donde estés, sé que piensas en mi, y que mi ausencia no te deja conciliar el sueño, pues sin abrazarme no podías dormir; amigo mío, debes saber que siempre estaré junto a ti, pase lo que pase, pues yo existo gracias a tu noble e inocente corazón, y nada más. Y cuando crezcas, no seas como todas estas personas que veo pasar por la vida, pues todas ellas cerraron los ojos del corazón.   ”

El horizonte comenzaba ya a dibujar una línea de fuego que, poco a poco, se iba haciendo más grande e intensa, y el día comenzaba a brillar con su tenue luz. El sol, envuelto en su manto rojo, iba despertando de su sueño y, majestuoso, se alzaba hacia lo alto del cielo. La claridad matinal y la brisa fría y seca ya habían empezado a caer sobre el callejón. El ambiente estaba lleno de misterioso silencio y de la extraña paz que reina en la mañana, cuando aún la ciudad se está despertando perezosa, y todo permanece quieto y en calma.
Pero allí, sobre el contenedor de basura, lloraba el muñequito de goma. Veía cómo poco a poco, la luz retornaba, cómo el cielo cambiaba sus colores, y ya escuchaba el tempranero canto de algún pajarillo. La luz, un nuevo día, una nueva esperanza…
De repente, un hombre metido en un traje verde lo levantó con brusquedad, abrió el contenedor, y lo arrojó dentro.
Volvió la oscuridad más absoluta, esta vez para quedarse para siempre.


Enrique Rull Suárez

domingo, 12 de septiembre de 2010

La Estrella y el Mar


Tú eres la estrella
Y yo soy el mar
En la noche tan bella
Nos miramos sin hablar.

Tu brillo no cesa
Tu luz celestial
Palpitando en mi alma
¡Brilla, brilla sin cesar!

Caricia es la brisa
Levanta tempestad,
Al mirar tus ojos
Y tu sonrisa contemplar.

Ondas mis besos
Desaparecen en la mar
A ti nunca llegan
¡Tan lejos, tan lejos estás!

Furia de la tormenta
Mi amor te hará llegar,
Es tu luz el camino
El puente hacia la felicidad.

Si miras a mis ojos
Tu luz reflejada verás
Te guardo tan adentro
En lo profundo del mar.

Mis olas la esperanza
Una muere, otra nace ya
Van y vienen intentando abrazarte
Mas en vano…¡Tan lejos estás!

A la luz de la luna
Te canto sin parar
Notas de amor
¡El lamento de la mar!

Eres mi estrella
Y yo soy el mar
Sé que algún día
Este océano iluminarás
Sé que algún día
Tu piel en mis aguas bañarás
Y ese día este mar brillará
Brillará más que cualquier estrella
Y con tu amor nunca se apagará.

Y mientras cada noche
Nos miramos sin hablar
Amantes en la noche
Suspirando por amar
…Y tú mi estrella
¡Tan lejos, tan lejos estás!

Con cariño para Sarah Queiroz
Enrique Rull Suárez