domingo, 19 de agosto de 2012

Poema Destinado a las Llamas


Cae la noche
Manto negro,
Todo silencio
Tal como tumba
En mi alcoba yerto
Del desvelo preso.
¡Hoy nada comprendo!
En mi lecho tumbado
Mirando a un cielo
Al que no veo
Como talla en piedra
Descansa mi cuerpo
Vivo pero muerto.
Sueño sin dormir,
Mudo lamento
Jamás nadie ha de oír.
¡Esta noche es todo
Aciago, frío y gris!

Y así poco a poco
Cual sombras desfilan
Ante mí recuerdos
¡Todos tan amargos!
Manso consuelo
En ninguno hallo.
Llega primero
La melancolía
Le siguen luego
Los remordimientos.
Cada año pasado,
Un año que dolía
¡Un año fracasado!

Sueños dormidos
Deseos extinguidos
¡Amor destrozado!
¡Amor traicionado!
Recuerdos
¡Detened esta locura!
Rostros femeninos
Que besé con ternura
Que prometí el cielo
Y perdí la cordura
¡Mentiras! ¡Vanidad! ¡Lujuria!
¡Pecado! Todo inútil
Buscar felicidad
En un campo yermo...
¡Así desgarra la noche
Los restos de mi pobre alma!
¡Mentiras!¡Palabras!¡Palabras!
¡Y nada sirve para nada!
¡Y me niego a llorar!
¿Acaso seré capaz
De mostrar mayor debilidad?
Pero al final como la presa
Por el torrente desbordada
Así escapan mis lágrimas
Con violencia desatada
Y con furia y con  pesar
Una a una derramadas.

Cae la noche.
La verdad es pura y limpia,
Y en tus ojos de canela
Brillaba.
Cesa el llanto.
La vida es una emboscada
De demonios que arrancan
A los ángeles las alas.

Enrique Rull Suárez 

viernes, 10 de agosto de 2012

Último Atardecer


Mira el atardecer
Amada mía,
Contempla el sol ardiente
Caer sobre el horizonte,
De oro teñido el cielo;
Echas jirones nubes rojizas
Cual ejército formando filas.
Y la brisa tranquila y calma
que ya anuncia la noche fría.
Ramas del los árboles cimbrean
Y  hojas que se mueven
como escapar y volar queriendo;
Y el mundo calla solemne,
Mientras nuestros cuerpos
 juntos languideciendo
Se aletargan dulcemente,
En íntimos pensamientos de amantes
Que nosotros y nadie más entiende.
Toma mi mano, amada mía,
Déjame tu dulce calor sentir
Tu piel de seda, tan tierno marfil
Déjame embeberme de tu presencia
Guardar en mi alma tu santa belleza
Condensar la eternidad en este instante
¡El último!
Déjame de tu mirada hacer mi luna
Que sobre un oscuro cielo veré en la noche,
De tu sonrisa mi sol
Que brillará aún cuando mil nubes acechen,
Y de tus labios  hacer mi alegría
Que mis lágrimas secarán
Cuando caiga la aurora
Me falten las fuerzas
Y deje de ver sentido a la vida,
¡Sólo tus labios me salvarán!
Y ahora parte, ¡vete ya!
Antes que veas mis mejillas
por amargas lágrimas surcar;
Déjame en este mundo que ya no brilla;
Tengo tu recuerdo, amada mía,
Y el recuerdo de este atardecer
 Juntos
Será la luz que ilumine mi vida.
¡Que fue el momento eterno!
¡Luz cegadora, mañana no será nada!
¡Que no hay presente ni futuro
Cuando de esta manera se Ama!

Enrique Rull Suárez

domingo, 5 de agosto de 2012

Renacer


Solo fue un instante
Una luz ardiente
Radiante.
De seda tus alas
Blancas como nieve
Brillantes.
Dormidos mis párpados
¡Con tal claridad veía!
Prodigio de magia y bondad
Sonrisa acariciadora
Que en dicha me envolvía,
Y tu mano
Sujetaba la mía
Firme y suave
Sin dejarme caer,
Tiernamente me asía.
Y tus ojos
Ofreciendo luz de esperanza
A un corazón
Que apenas ya latía
Y tus labios
Dulcemente se movían
Y me hablaban,
Y aunque nada oía
El cariño en cada palabra
perfectamente comprendía…
Vida rota y de nuevo forjada
Huir de la muerte
que me abrazaba,
De un ángel caído la fuerza
Que grita
Y lágrimas derrama
Pero con orgullo
Se levanta
Despliega las alas
Y vuela hacia la luz
De un cielo que le llama.

Enrique Rull